El origen de las vacunas

A medida que la enfermedad COVID_19 se expande por diferentes países la necesidad de una vacuna global para erradicar la pandemia parece la solución ideal. Mientras los profesionales trabajan en el laboratorio en lucha de una vacuna que permita proteger la población, recordemos cómo otra pandemia en una época donde la sanidad brillaba por su ausencia fue erradicada gracias a las vacas y a la visión global del problema.


La viruela

La viruela es a día de hoy una enfermedad erradicada gracias a las vacunas. Esta enfermedad vírica causaba irritaciones en la piel de los infectados que se convertían en pústulas con pus y acababan generando infecciones. Algunas cepas de la viruela son extrenadamente mortales.

Primeras formas de conseguir inmunidad

La idea detrás de la inmunización contra la enfermedad era simple: enfermar de una cepa suave de la viruela que evitaban la infección de una cepa más mortífera. 
Los inicios de esta técnica se remontan al siglo X en China. Las primeras pruebas documentadas sin embargo son del siglo XV donde se insuflaban por vía nasal pústulas molidas de otros pacientes.

Lady Mary Wortley Montagu

En diferentes países se realizaba localmente una versión de lo que se hacía ya en Asia. En Turkía, se criaba una pequeña cantidad de viruela y se insertaba en las venas de pacientes sanos. Era una técnica peligrosa ya que se estaba inoculando la propia enfermedad en pacientes sanos con la ventaja de que la enfermedad era más débil: la enfermedad se limitaba en la mayoría de los casos a fiebres.

La casualidad llevó a Lady Mary Wortley Montagu a estar en la ciudad de Estambul a principio del siglo XVIII. Esta aristócrata inglesa observó la traición local y tras ver su efectividad inoculó a su propio hijo.

Lady Montagu entendió la necesidad de compartir este conocimiento en occidente donde el 60% de los habitantes sufrían la enfermedad y el 10% morían a causa de ella. Envió cartas a Inglaterra y, pese a la oposición de médicos y clero, la idea caló en las casas reales con las que Lady Montagu tenía contacto y las casas reales europeas comenzaron a inocularse.

La viruela en las vacas

Jenner indicando a sus vecinos que deben vacunar a sus hijos, CC BY 4.0, Enlace

Medio siglo después en 1796, la viruela pasaba por un momento de gran expansión. Fue entonces cuando el médico rural Edward Jenner observó que las recolectoras de leche sufrían una especie de viruela leve y aparente no desarrollaban la enfermedad humana.

Para poner a prueba aquella excepción, Edward inoculó primeramente la enfermedad de las vacas, tomada de la mano de la granjera enferma Sarah Nelmes, a un niño de 8 años: James Phipps. El niño enfermó, como era de esperar. Desarrolló una variedad leve y se curó sin gravedad. 48 días después, Edwars inoculó a James de nuevo, esta vez con la viruela humana. El niño nunca mostró síntomas de la enfermedad y la vacuna usando la viruela bobina fue el mejor método para erradicar la enfermedad.

La visión global

Tener una vacuna disponible no erradicó la enfermedad inmediatamente. Casi dos siglos después, las campañas de vacunación eran efectivas localmente pero no toda la población mundial era vacunada en contra del virus. La oposición de grupos religiosos y las dificultades económicas para acceder a las vacunas complicaban la erradicación total de la enfermedad. 
Fue en 1958 cuando el viceministro de salud de la Unión Soviética, Viktor Zhdánov, propuso a la Organización Mundial de la Salud un plan para la erradicación mundial de la enfermedad.


Se iniciaron potentes campañas de vacunación con el objetivo de erradicar mundialmente la enfermedad. Tras un gran esfuerzo en 1977 se dio el último caso de viruela contraída de manera natural. 

Las cepas

Una vez erradicada mundialmente la enfermedad, la necesidad de vacunar a la población desapareció. De esta manera se erradicó la enfermedad excepto en dos excepciones. Una muestra se guarda en Estados Unidos y otra en Rusia, las potencias del momento en el que se resolvió la crisis.

Muchos científicos abogan por la destrucción de las cepas para la erradicación total del virus y evitar posibles accidentes. Otros creen que se debe mantener las cepas activas para poder estudiarlas con detalle en caso de que se reviva la viruela por una fuente externa. Por ejemplo, se ha detectado el virus en momias congeladas en Siberia.


La solución total contra un virus mundial es complicada. De esta pandemia hemos aprendido mucho para luchar contra futuras pandemias. ¿Pasará algo parecido con el #COVID_19?


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