Bebés nacidos por gestación subrogada desatan a las redes

Si la gestación subrogada ya era un tema muy polémico, ahora la controversia se ve agravada por la imposibilidad de los clientes o donantes para recoger a los niños de las clínicas.



En qué consiste

La gestación subrogada es aquella mediante la cual una pareja tiene un hijo utilizando los denominados vientres de alquiler: una mujer que a cambio de una prestación económica pasa por un embarazo. Normalmente, el embrión será genéticamente hijo de uno de, al menos, uno de los padres. En casos donde no sea posible, se recurrirá a donantes de óvulos o esperma.

En algunos países (o estados) es legal y hay una regulación que garantiza a los progenitores el amparo legal de esta práctica por ejemplo el Estado de California. En otros países como España, la subrogación no es posible ya que cualquier contrato de este tipo será considerado nulo. Sin embargo, es posible inscribir a hijos internacionales como propios.


Es por esto que algunas parejas viajan a países en los que es legal la maternidad subrogada donde registran a los hijos y traen a los bebés para registrarlos como hijos propios.

La controversia

En una utopía, la generosidad de la mujer que lleva en su vientre a un bebé durante 9 meses para que otros críen podría verse como un acto altruista. En el mundo real, la realidad es algo diferente y por ello ante un vientre de alquiler se tiene que interponer un contrato económico.

Existen clínicas especializadas en este tipo de gestaciones para que parejas internacionales puedan utilizar sus servicios y encontrar una mujer que esté dispuesta a cumplir el contrato.

Sin embargo, en la práctica, muchas de las mujeres no pasan por un embarazo de forma altruista sino por una imperiosa necesidad económica. Algo similar a lo que puede pasar con la prostitución: la opción libre de la mujer para ejercerla se limita a su capacidad económica.

Es por ello que el tema de por sí ya plantea dudas éticas por el agravio a las mujeres gestantes. Además se han dado varios casos extremadamente controvérsicos: padres contratantes que rechazan a niños que nacen con alguna enfermedad (síndrome de down), padres contratantes que desean devolver el niño por no parecerse al padre o madres gestantes que una vez dan a luz no desean entregar al niño a los padres contratantes.

A partir de esta controversia, el siguiente tweet se ha hecho viral estos días:

El tono del tweet deja clara la posición de la cuenta que lo emite. Afirma que algunos niños no pueden ser recogidos por la pandemia que impide a los padres contratantes desplazarse a recoger a los niños.
Las imágenes que publica esta usuaria, vienen de la propia página web de la clínica BioTexCom, que recientemente ha publicado el siguiente vídeo:


Aquí explican las medidas que se ven obligados a tomar para paliar los efectos del COVID_19. Entre otras medidas hacen un descuento a los padres contratantes. Algunos usuarios de las redes sociales creen que estos descuentos intentan evitar que los padres contratantes decidan romper contratos al perderse ciertos momentos de la vida de los bebés: primeros días o semanas.

¿Es un derecho ser padre?

La gestación subrogada permite la paternidad a personas que no pueden o quieren tenerla de manera tradicional. Las ventajas de esta respecto a la tradicional adopción es la edad de los niños y la trasmisión genética entre padres e hijos.  La adopción de niños además puede resultar costosa no solo económicamente (viajes, papeles...) sino en tiempo. El tiempo medio de espera para adopciones en España es de entre 6 y 8 años.

De esta manera, los padres adoptantes suelen mirar hacia otros países donde la necesidad de adopción es mayor. Tras esto, la pregunta ética correspondiente viene a la mente: ¿es el derecho de los niños a tener padres lo que prima en las adopciones o el deseo de los padres en dar amor y cuidar de los niños? En otras palabras, ¿la paternidad y la maternidad son un derecho o un deseo?


Los que no pueden ser padres

Las parejas con problemas para concebir ya sea por enfermedades o por su condición sexual son los principales padres contratantes. Se da el caso de que no siempre se contrata a alguien desconocido. En este caso por ejemplo, la abuela de los bebés es quien decide ser la madre gestante:


Estos casos de altruismo replantean que en ciertos casos las mujeres gestantes no son obligadas por su situación económica sino que son como los donantes de riñón en vida: realizan un acto de completa y sincera generosidad.



Algunas personas homosexuales ven especialmente complicada la adopción pues, en los países internacionales que más necesidad de padres adoptantes tienen, no se garantizan los derechos de padres del mismo sexo o personas solteras. Por ello, en las redes sociales algunos defienden la libertad de subrogar como única opción para ser padres:




Pero muchos otros también creen que los vientres de alquiler no son la manera para acceder a la paternidad. Como siempre la opinión sobre un tema concreto de todo un colectivo no tiene por qué ser única.



La libertad vs la economía

Sin embargo, ¿cómo se puede garantizar que las madres gestantes lo hacen libremente? Algunas mujeres que ya han pasado por el proceso del embarazo y parto creen que no es posible tanto altruismo por alguien que no es un familiar:



En definitiva, es un asunto complejo tanto ético y como legal y el coronavirus solo le da un nuevo punto de vista.


46 bebés sin recoger

A medida que pasan los días, nacen más bebés que no pueden ser recogidos. Las imágenes que llegan desde las clínicas es bastante demoledora. Una de las clínicas publica este vídeo en el hotel donde cuidan a los 46 bebés que no pueden ser recogidos. La acumulación de "stock de bebés" perturba en las redes.




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